lunes, 27 de mayo de 2013

Margarita, la niña.

La niña  margarita todos los días se arrancaba un pétalo y decía: “me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere".
La  brisa le golpeaba la cara y los pétalos caían como en la primavera, sin saber por qué o por quién o a causa de qué.
Día a día margarita la niña se quedo sin cabellos y sin incertidumbre en la cual perderse.
Margarita, ¿Qué haces deshojandote? ¿No te das cuenta que tú eres la que hace crecer el jardín?
Margarita la niña no escuchaba ni al viento que la acariciaba,  se arranco lentamente cada uno de sus pétalos  hasta que no tuvo más argumentos por que buscar al sufrimiento.
Llegaron largas temporadas de lluvia y de arduo sol, Margarita ya no tenía pétalos que arrancarse, no hallaba la primavera en su corazón siempre era un invierno menos 0.  Entonces comenzó a crecer aprovechando las gotas y los rayos de cada noche y de cada gris amanecer.
Margarita vio que el cielo se pasaba el día viéndola y la noche cuidándola.
Encontró entonces qué no había clima que podría matar su raíz, no había cosa que mate más lenta y ciegamente que el desamor hacia uno mismo.

Deb.



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